jueves 18 de febrero de 2010

saudade

Me gusta mucho pasar una y otra vez por la que fue tu casa, tu casa de la calle Paraguay.

Siempre recuerdo con alegría la terraza de tu casa, esa terraza con tan buena disposición para las cervezas y para el amor. Los vecinos también recuerdan la terraza, pero se sienten tristes porque ya no ven personas que toman cerveza hasta muy tarde ni personas que se dan confusos besos bajo las estrellas y bajo las luces de la vecindad.

Me gustaba tu casa siempre tan llena de pelusas y tan sin corazón; porque vos no habitabas tu casa como cualquier persona habitaría una casa. Tenías una manera muy particular: La plantita que te regalé, por ejemplo, se murió. La mataste con la indiferencia como solías hacer con la verdura que dormía en tu heladera meses y meses. Eras solidario, en cambio, con los hongos que acampaban en tu baño. Hay que mencionar, para no ser injusta, el amor libre que les profesabas.

Como sea, era tu casa de la calle Paraguay y tenía una terraza y yo te visitaba a veces para que no estuvieras muy solo.

Antes, pasaba por la que fue tu casa de la calle Paraguay y lloraba a más no poder. Pensaba: Es la casa donde mi amigo y yo tomábamos cerveza y amorábamos si era lunes y si los planetas estaban felizmente alineados. Pero, ahora, cuando paso por tu casa y recuerdo la terraza tan llena de pelusas y testigos yo sonrío y también nostalgio un poco. A veces me pregunto si vos notalgiarás también ahora que tu casa está tan lejos de esta ciudad y tan tan lejos de mi. Yo no creo que sepas nostalgiar porque eso es algo que no todo el mundo sabe. Nosotros en esta ciudad sabemos hacerlo muy bien y nostalgiamos muchísimo.

Será por eso que me gusta tanto pasar una y otra vez por la que fue tu casa de la calle Paraguay y no llorar y hasta reír nostalgiosamente.

4 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. (cómo llegué hasta acá? no se, eso del fcebuk)
    no sabés si la casa de Paraguay está libre? es que necesito alquilar y esa terraza está muy tentadora...el resto, nada que no se arregle con un poco de lavandina, no? salvo la nostalgia, pero eso no me molesta
    besos pibita!

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  3. Excelente texto, escrito con la pluma de la nostalgia, se vive, se siente y hasta se sonríe. Cuando los recuerdos llegan de la mano del deseo esperado, siempre absolutamente siempre llevan una pincelada de color pastel de sueños y esperanzas. Muy bueno, volveré seguido ...

    Mario

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  4. yo creo que ya te lo había dicho, pero por las dudas, amiga, qué texto tan hermosisímo es este.

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