Es domingo, en mi infancia, en todas las ventanas. Cuestión del azar, o por designio de algún extraño oráculo, me encontré con un narbolizante en uno de los bolsillos.
Llueve fundamentalmente. Llueve sobretodo debajo de los techos, pero los viejos persisten en sus mecedoras, quietos. Hay ilusiones que llevan a los sueños, y hay sueños que conducen a las ilusiones, siendo ambos igual de confusos y peligrosos al mismo tiempo.
Un escándalo de libros moribundos me espanta.
- "Odín, por favor, deja de jugar con ellos, ¿No te das cuenta que son mortales? Y venga, que la cena ya está hecha"- dijo Freya con un tono bastante quisquilloso.
Flotan en los charcos como cadáveres exquisitos. Sentirse una marioneta. Sí, eso era.
Tu paraguas merece ser fulminado por un rayo. Aquella noche, el noticiario no decía la verdad, sin que fuera novedad, pero hizo especial hincapié al reparar en ello.
Envejecen las paredes tristes de la casa. ¿Por qué "absorto" y no "absorbido"? ¿Quién fue el creador de la censura para aquél inocente participio?
Un pajáro maldito asiste la tarde y la miseria.
- "Freya, quedaté ahi. Es tu séptimo día, y te toca descansar. Ya me encargo yo."
Un escándalo de libros y pájaros negros me asisten y hay lluvia y hay olvido dentro de la casa.
domingo 7 de febrero de 2010
jueves 4 de febrero de 2010
qué coraje hablar del sol
cuando salió la soledad aquella mañana soledadísima de verano, Ella, portadora de un auténtico corazón de papa, encendió la radio, puso a calentar el agua, abrió de par en par la vieja ventana de su casa y dijo: "qué sol estoy en esta mañana de soledad lindísima".
miércoles 3 de febrero de 2010
warning
No vais a creerlo, pero existen pérsonas pérfidas concéntricas, atúrdidas por el sónido de las máquinas, que desconfían del arco iris. Se trata de gente maléfica maléfica capaz de despreciar a los pájaros y a los cónejos.
Son negadores obstinados de las cosas que no existen, verdaderos comedores de niños y cronopios, fanáticos retrógrados de préceptos y estátutos.
Es gente muy pelígrosa, afectada por un exceso de lógica y córdura y
a veces, pican con ímpetu y ésmero.
Ante la menor sóspecha, soltad de inmediato a las hadas y a las libélulas.
Son negadores obstinados de las cosas que no existen, verdaderos comedores de niños y cronopios, fanáticos retrógrados de préceptos y estátutos.
Es gente muy pelígrosa, afectada por un exceso de lógica y córdura y
a veces, pican con ímpetu y ésmero.
Ante la menor sóspecha, soltad de inmediato a las hadas y a las libélulas.
martes 2 de febrero de 2010
verano

Siempre vuelve el deseo de fotografiar a los viejitos que descansan en las puertas de las casas cuando el sol baja y las veredas humean Siempre nos dejamos envolver por esa nostalgia estival de los barrios a la hora de la siesta Siempre vamos a voltear la cabeza al pasar por esa esquina donde hubo sitio para todo Siempre el mate, los viejos banquitos, los hombres en camiseta Siempre el asado los domingos, la tristeza, la noche desconcertada de cigarras Me gusta que no sople viento en el patio de la casa de mis viejos Me gusta como suenan las radios en AM Me gustan los bichitos que viven en los libros amarillos del tiempo Me gusta Pensar que es posible hacer un pic nic donde termina el arco iris Enojarme con los conejos y al fin Fotografiar a los viejitos que descansan en las puertas de las casas cuando el sol baja y las veredas humean y la nostalgia pasa por la esquina y la tristeza de los patios resuena en las radios amarillas del tiempo más allá del arco iris y la bronca.
lunes 4 de enero de 2010
diamante negro
tengo alguna cosa como ser un buen recuerdo y casi nada feo o nada feo o nada más que el olor a vainilla de los besos después del desayuno y sobre la mesa dejar esparcidas las prendas de mi amor o bajo la noche amorar en los patios o aprovechar la oscuridad de ciertos teatros o una invitación al abrazo correr tomar cualquier taxi y también casi escucho risas si estamos desnudos paris je t´aime o no me gusta joy division o bailar o comer en el piso y amar en el piso y llorar en el piso o en los sillones o me quedo en silencio no sé yo lo único que sé es poner el despertador más temprano para detenernos en la cama antes de ir a cumplir con lo que es debido y sonreir si vos me mirás con los ojos o con la boca si me mirás sé sonreir y reir hasta que me duele la panza y sé estar con vos aunque no tengamos qué decirnos si sé que en algún lugar nos compartimos si sé que hacemos agua ahi pero más allá orillamos a veces con exquisitos puentes porque es bellísimo amanecer y verte hecho un ovillo con remerita y llevarte un jugo a la cama y no soltarte y entre otras cosas, que bien podría ser un corazón de papa o una papa con forma de corazón, tu regalo al pie de cualquier árbol y otras devoluciones o revoluciones o involuciones o quién sabe esperan entregarse a tus manos que de paso tal vez puedan también tender las mías, desapalabradas.
miércoles 9 de septiembre de 2009
marea
cielo que duerme
corre la película lunar
en tanto
un viento pluvial
una ráfaga de mar
marea la cocina
tu odio mengua
la creciente
espuma triste
salitre boca
todo lo distorsiona
tu brillante ojo de pez
en otro océano
en la noche
tu sal y mi sal
se repelen
y yo cierro ojos
boca nuca manos
hago silencio
pulverizo
el recuerdo
de otra fotografía
martes 5 de mayo de 2009
still in doubt
si me dijeras que
te taloneo los pisos
te ventaneo las espías
te orejeo las mordiscas
te careo en las caricias
te trabajo en los molestos
te timbreo los tocos o
te silencio las investigaciones
consentiría que
no presenciarias mis soportes
personificaras mi ignorancia
contactases los evitas
no amorases tus ocultos
evidenciaras las fueras
amurases los escribas
o me indiferenciaras con mis matas
en fin que
corazonaras mis rotos
llorases mis hechos
no historiases mis preguntas
pero yo ni siquiera
vivo en tus presiones
y apenas te almeo los tanteos
y además vos todavía
corporizás el fuego
y silenciás tus llantos
cada vez que
me acogotás los abrazos
no comprendo que
pico te bichó
no comprendo porqué
estás maleando conmigo
te taloneo los pisos
te ventaneo las espías
te orejeo las mordiscas
te careo en las caricias
te trabajo en los molestos
te timbreo los tocos o
te silencio las investigaciones
consentiría que
no presenciarias mis soportes
personificaras mi ignorancia
contactases los evitas
no amorases tus ocultos
evidenciaras las fueras
amurases los escribas
o me indiferenciaras con mis matas
en fin que
corazonaras mis rotos
llorases mis hechos
no historiases mis preguntas
pero yo ni siquiera
vivo en tus presiones
y apenas te almeo los tanteos
y además vos todavía
corporizás el fuego
y silenciás tus llantos
cada vez que
me acogotás los abrazos
no comprendo que
pico te bichó
no comprendo porqué
estás maleando conmigo
viernes 1 de mayo de 2009
agua que no has de beber
eran mis pasos por las dudas
por los adoquines
eran mis pasos y mis ojos
bienvenidos
el idioma de los extranjeros
el olor de otros peces y
un vértigo de tierra
(sean todos muy bienvenidos)
eran los pasos
eran míos
tus puentes que jamás orillaban
la rareza de tus olas llanas
y mis pasos caminándote el agua
(te hacía cosquillas con mis pies)
volando y de hierro
tu grulla de paso paciente
de paso
como yo
te mira
te poso la mano sobre la cara
fresca de agua
sucia
como de chocolate
como de tierra
te poso la mano
te repaso despacio
te digo
te estoy enumerando
los rastros del tiempo
uno: los puentes
dos inmigrantes
las tres calaveras de Colón
cuatro estaciones
verano verano verano
tengo tu cara
fresca y de chocolate
tu cara en mi mano
dulce mar de agua
soberbio río vencido
por los adoquines
eran mis pasos y mis ojos
bienvenidos
el idioma de los extranjeros
el olor de otros peces y
un vértigo de tierra
(sean todos muy bienvenidos)
eran los pasos
eran míos
tus puentes que jamás orillaban
la rareza de tus olas llanas
y mis pasos caminándote el agua
(te hacía cosquillas con mis pies)
volando y de hierro
tu grulla de paso paciente
de paso
como yo
te mira
te poso la mano sobre la cara
fresca de agua
sucia
como de chocolate
como de tierra
te poso la mano
te repaso despacio
te digo
te estoy enumerando
los rastros del tiempo
uno: los puentes
dos inmigrantes
las tres calaveras de Colón
cuatro estaciones
verano verano verano
tengo tu cara
fresca y de chocolate
tu cara en mi mano
dulce mar de agua
soberbio río vencido
martes 3 de marzo de 2009
un viejo
El viejo cruzaba la avenida Corrientes sin apuro, como si el semáforo fuera otra luna dispuesta a esperar la noche entera. El paso cebra se eternizaba debajo de sus pies de plomo, pero era lindo verlo caminar como un beatle entrado en años, de bastón y sombrero, separando bien las piernas, con cierto ritmo. La luna, en una de sus fases, no era un detalle cualquiera: iluminaba la noche con una luz húmeda.
Pronosticaban lluvia fuera y dentro de las casas; por eso la gente apuraba el paso sin saber bien a dónde ir. El viejo, en cambio, de traje azul a rayas, de sombrero como en las películas de antes, parecía encargarle a la lluvia que esperase, que todavía no había terminado siquiera de cruzar la calle. Me sorprendieron los autos cuando cambió el semáforo y dijo: adelante. Los autos esperaron que el viejo cruzase sin irritarse. Yo los miraba y parecía que, lejos de enfurecerse, le hacían una reverencia, como si las personas dentro de los coches sonrieran y bajaran un poco la cabeza al ver pasar al viejo. Como saludándolo, como deseándole cosas buenas.
Las luces de los autos ponían en evidencia la humedad que había en el aire, alumbrando las minúsculas gotitas de una garúa imperceptible, sólo descubierta por la luz.
El viejo estaba todavía por la mitad y yo no sabía si cruzar o seguir observándolo desde la vereda, con esa lluvia que amenazaba por todos los flancos. Creo que intenté seguirle el paso, pero no pude moverme, como si la marcha del hombre hubiera detenido la rotación de la tierra por unos cuantos instantes, para que él pudiera cruzar tranquilo la avenida sin que nadie lo molestase. Quise gritar: ¡viejo! pero entonces me di cuenta que el silencio de la calle era total y que tampoco yo podía pronunciar palabra. El viejo había callado de un solo bastonazo el ulular del mundo. Y de pronto estábamos todos allí (los vecinos, los coches, la lluvia con sus relámpagos, la luna en su fase menguante), esperando que el tipo llegara a quién sabe dónde.
La verdad, no sé cuánto tiempo demoró el viejo en cruzar la avenida. Pudo haber sido un año. Sólo sé que, cuando por fin llegó, subió despacio las escaleras granito de su departamento tipo casa en la esquina de Corrientes y Gurruchaga, colgó el sombrero, apagó el bastón, encendió la pipa y empezó a llover.
Pronosticaban lluvia fuera y dentro de las casas; por eso la gente apuraba el paso sin saber bien a dónde ir. El viejo, en cambio, de traje azul a rayas, de sombrero como en las películas de antes, parecía encargarle a la lluvia que esperase, que todavía no había terminado siquiera de cruzar la calle. Me sorprendieron los autos cuando cambió el semáforo y dijo: adelante. Los autos esperaron que el viejo cruzase sin irritarse. Yo los miraba y parecía que, lejos de enfurecerse, le hacían una reverencia, como si las personas dentro de los coches sonrieran y bajaran un poco la cabeza al ver pasar al viejo. Como saludándolo, como deseándole cosas buenas.
Las luces de los autos ponían en evidencia la humedad que había en el aire, alumbrando las minúsculas gotitas de una garúa imperceptible, sólo descubierta por la luz.
El viejo estaba todavía por la mitad y yo no sabía si cruzar o seguir observándolo desde la vereda, con esa lluvia que amenazaba por todos los flancos. Creo que intenté seguirle el paso, pero no pude moverme, como si la marcha del hombre hubiera detenido la rotación de la tierra por unos cuantos instantes, para que él pudiera cruzar tranquilo la avenida sin que nadie lo molestase. Quise gritar: ¡viejo! pero entonces me di cuenta que el silencio de la calle era total y que tampoco yo podía pronunciar palabra. El viejo había callado de un solo bastonazo el ulular del mundo. Y de pronto estábamos todos allí (los vecinos, los coches, la lluvia con sus relámpagos, la luna en su fase menguante), esperando que el tipo llegara a quién sabe dónde.
La verdad, no sé cuánto tiempo demoró el viejo en cruzar la avenida. Pudo haber sido un año. Sólo sé que, cuando por fin llegó, subió despacio las escaleras granito de su departamento tipo casa en la esquina de Corrientes y Gurruchaga, colgó el sombrero, apagó el bastón, encendió la pipa y empezó a llover.
sábado 14 de febrero de 2009
siesta

La calle se duerme como niño quieto. Los perros, de tiesos, parecen estatuas. Los viejos en la plaza son fotos viejas olvidadas en los libros. Y las hojas y los panaderos no son más que manchas del aire. El tiempo se acumula en los relojes: un muchacho y una muchacha se besan para siempre en una esquina. Y los heladeros, con sus lentos pregones, atraen a las niñas que arrastran a sus abuelas a la calle.
Algunos prefieren la frescura de sus habitaciones, la oscuridad de los postigos, la compañía sonora de los viejos ventiladores.
Otros, enamorados de los patios, dejan ir la tarde en camiseta, entre mate y mate.
Los escolares felices, que huelen a verano, tienen moretones en las rodillas que exhiben como trofeos y beben el agua de los bebederos sacando de quicio a las palomas. Un poeta, incapaz de ir al almacén sin sus lentes, lee bajo las sombras de los árboles y un par de viejos cambian por hoy la cola de los bancos por los bancos de la plaza.
Es sábado. Se está en el barrio. Ya se va levantando la siesta.
Algunos prefieren la frescura de sus habitaciones, la oscuridad de los postigos, la compañía sonora de los viejos ventiladores.
Otros, enamorados de los patios, dejan ir la tarde en camiseta, entre mate y mate.
Los escolares felices, que huelen a verano, tienen moretones en las rodillas que exhiben como trofeos y beben el agua de los bebederos sacando de quicio a las palomas. Un poeta, incapaz de ir al almacén sin sus lentes, lee bajo las sombras de los árboles y un par de viejos cambian por hoy la cola de los bancos por los bancos de la plaza.
Es sábado. Se está en el barrio. Ya se va levantando la siesta.
jueves 12 de febrero de 2009
historias breves
pasó el intervalo que no fue
acaba de irse así, sin suceder
soy calle por donde fuimos
o debimos ir o hemos de ir
soy los bancos del parque
cuando quedaron a oscuras
¿importa conocerte?
dije tu nombre
rápida e imperceptiblemente
como el paso del tiempo
mi corazón está como si fuera tu corazón:
intacto
acaba de irse así, sin suceder
soy calle por donde fuimos
o debimos ir o hemos de ir
soy los bancos del parque
cuando quedaron a oscuras
¿importa conocerte?
dije tu nombre
rápida e imperceptiblemente
como el paso del tiempo
mi corazón está como si fuera tu corazón:
intacto
sábado 7 de febrero de 2009
petición
neuronas lúdicas:
hagan sinapsis de una buena vez
dejen ya esa vocación de nube
y envíen señales a tierra
hagan sinapsis de una buena vez
dejen ya esa vocación de nube
y envíen señales a tierra
posibilidades
a veces quise una casa a la orilla de un tren
y un jardincito con banquitos de plaza y un solcito
decía entonces:
¡buenos días, torcacitas! ¡buenos días, don Luis!
y el amanecer venía con olor a pan
y vi también, en esas horas querendonas e irrepetibles:
chicos con la boca sucia de helado
enfrutillando el barrio, faltándole el respeto a la siesta
y señoras llenas de plumas contándome
día a día, una a una, las canas de mis años
otras veces quise un corazón de barco,
un temporal de arena en un reloj
un calendario dócil como un retoño
sentía, en esos momentos de mar,
la sal de todas las cosas
y el horizonte, tan abrazable como los amigos
un día soñé también con otra ciudad
saturada de adoquines y de músicos
y me encontré pintando lienzos
con colores de aldea o de trigo
pero
no tengo una casa a la orilla de un tren
mi corazón nunca se vino barco
y mi ciudad es ésta, sin adoquines ni músicos
no digo: buen día
todos mis relojes están sulfatados
nunca aprendí a pintar
ni conocí los trigales
quise escribir versos y me nacieron gárgolas
y un jardincito con banquitos de plaza y un solcito
decía entonces:
¡buenos días, torcacitas! ¡buenos días, don Luis!
y el amanecer venía con olor a pan
y vi también, en esas horas querendonas e irrepetibles:
chicos con la boca sucia de helado
enfrutillando el barrio, faltándole el respeto a la siesta
y señoras llenas de plumas contándome
día a día, una a una, las canas de mis años
otras veces quise un corazón de barco,
un temporal de arena en un reloj
un calendario dócil como un retoño
sentía, en esos momentos de mar,
la sal de todas las cosas
y el horizonte, tan abrazable como los amigos
un día soñé también con otra ciudad
saturada de adoquines y de músicos
y me encontré pintando lienzos
con colores de aldea o de trigo
pero
no tengo una casa a la orilla de un tren
mi corazón nunca se vino barco
y mi ciudad es ésta, sin adoquines ni músicos
no digo: buen día
todos mis relojes están sulfatados
nunca aprendí a pintar
ni conocí los trigales
quise escribir versos y me nacieron gárgolas
confesiones
a decirte voy una brevísima cósima:
no es posible que vengas con besos
los sábados de lluvia y torrenciales
no es corrrrreccccto ni diplomático ni protocolante
ahora tan bien me venís a gustar y
qué hago yo decime qué hago
sé, conozco respuesta beatle a situación análoga
conozco laissez faire alienante de los siglos de los siglos
ay tu venida precisa de gota de lluvia
mojando en cámara lenta mi espalda
ay tu bienvenida venida un sábado
me promiscúa la última promesa
me descose la semana me atolondra el tictac
terminando declarada confesión
de confusión de principios incertidúmbricos
me retengo de vos dándotesalú
y dos calóricos abrazos de incandescencia
no es posible que vengas con besos
los sábados de lluvia y torrenciales
no es corrrrreccccto ni diplomático ni protocolante
ahora tan bien me venís a gustar y
qué hago yo decime qué hago
sé, conozco respuesta beatle a situación análoga
conozco laissez faire alienante de los siglos de los siglos
ay tu venida precisa de gota de lluvia
mojando en cámara lenta mi espalda
ay tu bienvenida venida un sábado
me promiscúa la última promesa
me descose la semana me atolondra el tictac
terminando declarada confesión
de confusión de principios incertidúmbricos
me retengo de vos dándotesalú
y dos calóricos abrazos de incandescencia
fiesta
Veredas etílicas. Ritual urbano.
Hombres profundos como animales.
Mujeres alegres como tambores
que apagan el sol cuando atardece.
La música abre un nuevo tiempo viejo.
A la seña del timbal, bailan los olores, el deseo.
Los cuerpos se combaten.
Tenemos en juego una noche de amor.
El calor intimida a la lluvia que ha quedado suspendida a mitad de camino.
Los que olvidamos lo simple debatimos con ella:
¿Quiénes irán a perpetuarse cuando el juego haya terminado?
¿Quiénes saldrán victoriosos, perfectos, naturales ?
Hermosas criaturas de Darwin
sudando,
mostrando los dientes,
mojándolo todo con sus líquidos vitales.
Hombres profundos como animales.
Mujeres alegres como tambores
que apagan el sol cuando atardece.
La música abre un nuevo tiempo viejo.
A la seña del timbal, bailan los olores, el deseo.
Los cuerpos se combaten.
Tenemos en juego una noche de amor.
El calor intimida a la lluvia que ha quedado suspendida a mitad de camino.
Los que olvidamos lo simple debatimos con ella:
¿Quiénes irán a perpetuarse cuando el juego haya terminado?
¿Quiénes saldrán victoriosos, perfectos, naturales ?
Hermosas criaturas de Darwin
sudando,
mostrando los dientes,
mojándolo todo con sus líquidos vitales.
postales II
otoño que golpea dulcemente
los parques y las avenidas
las tristes calles que son de cuento
que son de París
aunque esto es Buenos Aires
las manos en los bolsillos
el viento ocre de hojas y tristezas
retorno de otoños sucesivos:
andar sola por la calle
un café
un cigarrito
un libro en la cabeza
y me viene de Londres
la niebla de los cerros, las primeras nieves
me viene del mar otro retorno
el otoño siempre llega a recordarnos
que perdimos
sin embargo, te amo
me hacés sentir inventada por alguien
estoy caminando alegre
como si la pena fuera
parte de un cuento
los parques y las avenidas
las tristes calles que son de cuento
que son de París
aunque esto es Buenos Aires
las manos en los bolsillos
el viento ocre de hojas y tristezas
retorno de otoños sucesivos:
andar sola por la calle
un café
un cigarrito
un libro en la cabeza
y me viene de Londres
la niebla de los cerros, las primeras nieves
me viene del mar otro retorno
el otoño siempre llega a recordarnos
que perdimos
sin embargo, te amo
me hacés sentir inventada por alguien
estoy caminando alegre
como si la pena fuera
parte de un cuento
de un poema
postales
el día amanece primero en el asfalto
densos hilos de brea caliente
como bracitos desesperados
demoran mis pasos
tengo los tobillos negros y ardidos
y la sed del mundo en mi garganta
me detengo en un pulmón de Buenos Aires
tablero de ajedrez mutante
escaparate de tanto absurdo:
un sujeto vestido estrictamente de edificio público*
camina con cara de retrete
a una velocidad digna de admiración
una gota se me enreda
una paloma se detiene en el ombligo
la Plaza está vallada
nunca la conocí libre
en este pedacito de ciudad
los adultos se adulteran para ir a la oficina
y los niños
molestamos a los Granaderos
*o de cadáveres (Neruda en el corazón)
densos hilos de brea caliente
como bracitos desesperados
demoran mis pasos
tengo los tobillos negros y ardidos
y la sed del mundo en mi garganta
me detengo en un pulmón de Buenos Aires
tablero de ajedrez mutante
escaparate de tanto absurdo:
un sujeto vestido estrictamente de edificio público*
camina con cara de retrete
a una velocidad digna de admiración
una gota se me enreda
una paloma se detiene en el ombligo
la Plaza está vallada
nunca la conocí libre
en este pedacito de ciudad
los adultos se adulteran para ir a la oficina
y los niños
molestamos a los Granaderos
*o de cadáveres (Neruda en el corazón)
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